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El tiempo es una daga

Elsa Merino Bel

Me siento completamente traumatizada por el paso del tiempo. Me atormenta. Me persigue. No me deja respirar, ni comer, ni dormir. Siento que la herida nunca va a sanar por completo y siempre seré yo, víctima de mí misma, del cambio en mí, en mi vida, en mi esfera. No puedo evitar sentirme víctima de la transformación constante que supone la vida, creo que de cierta manera, en mi mente, crecer no suponía exactamente cambiar, era conseguir estabilidad, la inmortalidad, el eterno “no-cambio”, la inmutabilidad completa; no perder a nadie por el camino, no cambiar de casa, no enterrar seres queridos, ni mucho menos dejar de ver las mismas caras a diario, caras que ya vagamente recuerdo, que posiblemente transcurren semanas o incluso meses sin tenerme presente, y
con razón.

 

A veces siento que las personas no somos conscientes de lo mucho que se nos atesora en los corazones ajenos, aún recuerdo al conserje que en primaria me abría la puerta con una sonrisa y recordaba mi nombre, a pesar de ser cientos de niños en el centro, aún pienso en esa amiga que con ocho años emigró a Francia y no volví a ver hasta mi tardía adolescencia, en que una tarde de otoño, como un fantasma producto de la nostalgia, apareció de nuevo en el pueblo, aquel del que ella se había esfumado de un día para otro mucho tiempo atrás. Nos sonreímos, y hubiera dado todo por ir corriendo a fundirme en un abrazo con ella, por todo lo que habíamos sido, pero no lo hice, me limité a seguir con mi camino y ella hizo lo mismo. A día de hoy aún pienso en ella.

 

¿Pensará ella en mí? ¿Y qué importa de ser así? Supongo que no mucho, ya que honestamente, lo que verdaderamente me importa es mantenerlos vivos en mi mundo, en ese en el que nadie nunca va a morir. Son tantos los mundos en mi cabeza, son tantas las personas que guardo que cada día me prometo a mí misma, no olvidar nunca a nadie, de manera que nadie nunca pueda morir. Sin importar el tiempo que pase.

 

El recuerdo es la única jaula de la que sé con certeza que nunca voy a poder escapar. Y por mucho que la puerta estuviera abierta, como pájaro ciego -o más bien, cegado por la vida- tampoco echaría a volar. A menudo dejo que se me escape el presente viviendo en el pasado, sintiendo una realidad más tangible en los recuerdos que en la vida misma, sin saber muy bien si dichos mundos los habré convertido en ficticios de tanto habitarlos, quizá la nostalgia se haya apoderado de mi vida y no sepa diferenciar los recuerdos de los sueños, aun así lo prefiero al día a día, al curso del tiempo.

 

Siento que soy una especie de masoca, que observa tras una mirilla como todo el mundo sigue con su vida, como si mi deber fuera atesorar cada detalle, admiro con detenimiento cada cambio en sus vidas, sin darme cuenta de que la mía, como la suya y como la de todos, también sigue. Incapaz de avanzar, anclada donde sentí que mi vida no podía continuar, me cuestiono a diario, ¿en qué momento ha tomado esta forma la vida? Esta apariencia tan estrangulante, esta daga que sin darme cuenta sujeto frente a mi cuello a diario; pesa mucho, nunca sé si soltarla o aguantarla hasta el final, hasta el último

día.

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Elsa Merino Bel

Elsa Merino Bel (Barcelona, 2002) estudiante de Comunicación Audiovisual en la Universidad de Barcelona con interés en especializarse en la escritura de guiones. Para complementar su formación, ha decidido ampliar sus conocimientos a través de cursos telemáticos relacionados con la escritura, como el ofrecido por el proyecto Young Screen Writers, impartido por el profesor John Warren de la NYU, enfocado en el desarrollo de guiones para cortometrajes. Actualmente, Elsa se encuentra trabajando en un proyecto propio.

"El tiempo es una daga" es su manifiesto, una reflexión sobre cómo el duelo arrastra a las personas, alejándolas de la realidad, impidiendo el avance y atrapándolas en un aislamiento profundo. Es una carta de amor y odio a la nostalgia, explorando cómo esta puede convertir a alguien en un viajero en el tiempo, con el constante riesgo de quedarse atrapado en el pasado.

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